Estado de la democracia en el Perú y América Latina: panorama y análisis de los expertos [Informe]

Mientras disminuye el respaldo hacia la democracia en América Latina, el desinterés por el tipo de régimen que gobierno a los países aumenta según el Latinobarómetro | Fuente: Andina

Si bien la mitad de peruanos prefiere la democracia a cualquier otro régimen de gobierno, en los países de América Latina solo el 48% respalda a la democracia como sistema de gobierno según el Latinobarómetro. El desinterés alienta la simpatía por regímenes autoritarios si a cambio se resuelven los problemas de fondo. ¿Qué está en juego y cuál es la salida?

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Hoy en día afirmar que la democracia en el Perú pasa por uno de sus momentos más difíciles no es una exageración. Existen estudios técnicos que miden la calidad de las democracias de los países, así como su evolución en el tiempo, y la democracia peruana ha sido parte de esas evaluaciones.

A los resultados de la Unidad de Análisis de The Economist (calificó al Perú como régimen híbrido), de Freedom House (régimen parcialmente libre) y de V-Dem (democracia electoral); se suman los resultados del Latinobarómetro, una encuesta que en los primeros meses de 2023 ha medido el desarrollo de la democracia, la economía y la sociedad en su conjunto en 17 países de Latinoamérica, usando indicadores de opinión pública.

El Latinobarómetro reveló que en América Latina sólo el 48% apoya a la democracia como sistema de gobierno. Este porcentaje significa un retroceso de 15 puntos porcentuales, ya que en el 2010, el respaldo era de 63%.

En el Perú el apoyo a la democracia como sistema de gobierno es de 50%. Sin embargo, cuando el Latinobarómetro analizó el nivel de satisfacción de los ciudadanos con su democracia actual, Perú encabeza la lista de los países con más insatisfacción con su democracia con 91%.

Iván Lanegra, secretario general de Transparencia, advierte que los indicadores del Perú son los más críticos desde los años noventa. “La caída en la satisfacción con la democracia viene desde hace ocho años y ha sido constante. El panorama es que estamos en una situación muy mala, tanto en términos de expectativas de los ciudadanos como en términos del funcionamiento de sus instituciones”, advirtió.

Por su parte Percy Medina, jefe de la misión en Perú de Idea Internacional, concuerda en este aspecto al señalar que estamos en el punto de insatisfacción más alto desde que inició la medición del Latinobarómetro: “esto es una llamada de atención para que evaluemos cómo está funcionando nuestra democracia y por qué la gente está manifestando este desencanto”, afirmó. 

Una de las conclusiones del Latinobarómetro es que “América Latina y sus ciudadanos no creen suficientemente en este régimen político porque los gobiernos no les han satisfecho las respuestas a sus demandas”.

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Datos históricos del Latinobarómetro | Fuente: Latinobarómetro (elaboración de RPP)

El foco en los partidos políticos

Las democracias de los países de América Latina son, en su mayoría, representativas, porque mediante elecciones se eligen a autoridades políticas provenientes de partidos o movimientos para gobernar cargos públicos, teniendo la responsabilidad de atender sus necesidades y garantizar sus derechos. Pero cuando esto no sucede o no se cumple a cabalidad, la democracia se debilita. 

El Latinobarómetro en su estudio incluyó la pregunta: “¿los partidos políticos de su país funcionan bien?” La respuesta fue categórica. El 77% de encuestados en Latinoamérica respondió que no; y en el Perú el 90% respondió negativamente encabezando el ránking, siguiéndole Panamá con 87%, Ecuador con 85%, Colombia con 84% y Paraguay con 82% de desaprobación. 

Ante estos porcentajes, la pregunta que surge es si los partidos políticos son conscientes de este panorama y, de serlo, por qué no están haciendo algo al respecto para revertir esta situación y no terminar de perder la confianza ciudadana por completo. Jorge Aragón, analista político y docente de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), brindó una respuesta. 

“Los partidos políticos están abusando un poco de su suerte. Los partidos creen que pueden seguir operando como si las cosas no fueran urgentes, esperando que esta ola pase. El problema es que esta ola [de desaprobación] no va a pasar, y si ellos no cambian la manera en cómo se relacionan con la ciudadanía, esto se va a profundizar más y probablemente empezaremos a caminar en un terreno complicado y peligroso que nos acerque cada vez más a la suspensión de la democracia”, acotó. 

Iván Lanegra de Transparencia sostuvo que el estilo de hacer política a corto plazo es una de las más grandes deficiencias de los políticos actuales: “en el caso peruano, como no hay partidos políticos sólidos, mucha de la política que se tiene es de personas, de individuos sin incentivos para actuar pensando en un programa de mediano o largo plazo. A ello hay que sumar que no hay reelección, entonces ni siquiera un político cuenta con la opción de decir ‘no voy a actuar mal para tener chance de ser reelegido’ y por eso en muchos de los casos, su paso en la política es irrelevante, priorizando intereses personales. También están los políticos que quieren perpetuarse en el poder pero mediante el control de posiciones no democráticas. Por toda la combinación de estos elementos, el político percibe que no depende del ciudadano para continuar su vida política y eso es peligroso”, advirtió.

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Indiferencia y autoritarismo

A un 54% de la ciudadanía de América Latina no le importaría que un gobierno no democrático llegara al poder si resolviera los problemas de fondo como son el acceso a la salud, la educación o la seguridad, señala el Latinobarómetro. Este no es un dato menor. 

A partir del 2010 comenzó una tendencia en los países de la región en el aumento por la indiferencia hacia el tipo de régimen. El estudio señala que en 12 países aumentó la indiferencia por la democracia, siendo Costa Rica y Guatemala los que registran mayor alza con 10%. “No es casualidad que a todos los países les suceda lo mismo. Estos datos confirman la recesión democrática como un problema regional”, advierte el Latinobarómetro

A la indiferencia se suma otro indicador. En Latinoamérica el 35% apoyaría a un gobierno militar. Encabeza la lista Paraguay con 64% de respaldo, le siguen Guatemala con 55%, Ecuador con 50% y Perú con 44%. 

“Hay una alta tolerancia a regímenes autoritarios o a sistemas de democracia con baja intensidad donde hay elecciones, se tiene una constitución, pero se toleran muchas prácticas antidemocráticas. Esto está creciendo entre nuestros países y es preocupante porque le abre la puerta a gobiernos autoritarios”, señaló Percy Medina de Idea Internacional.

Iván Lanegra, Jorge Aragón y Percy Medina coinciden en que los indicadores peruanos sobre la democracia son los más bajos de los últimos años. | Fuente: RPP

Agregó que al ser el autoritarismo una posibilidad para la población, lo que entra en riesgo a partir de allí es la propia vida de las personas, el respeto a sus derechos fundamentales, el pluralismo y la vida civilizada. “No importa si los populismos autoritarios que garantizarán poner orden o resolver todos los problemas con mano dura vienen de derecha o de izquierda, son esencialmente antidemocráticos y hay que poner una alarma sobre ellos”, indicó.  

Los politólogos Alberto Vergara y Aarón Quiñon van un poco más allá. En su artículo “¿De Guatemala a GuatePerú? o cómo mueren las democracias sin dictador”, publicado para Foreign Affairs Latinoamérica, advierten que cuando se habla de régimen autoritario “se supone equivocadamente que el único peligro es un dictador que concentre el poder, pero la democracias pueden quebrarse también por otras vías mediante su disolución o vaciamiento”, poniendo en perspectiva la situación política y social que atraviesa Guatemala, como posible escenario a replicarse en el Perú con el deterioro sistematizado de sus instituciones democráticas. 


Ciudadanía comprometida como salida

Para el politólogo Jorge Aragón, son los políticos los llamados a destrabar el panorama adverso de desprestigio y encauzar nuevamente la política como servicio para la ciudadanía, pero como no existe la voluntad (al menos por ahora), es la población en general la llamada a tomar acciones. “Lo que nos toca como ciudadanos, aunque parezca difícil de conseguir, es elegir mejor a las personas que nos representarán, evaluarlas mejor. Para ello tienen que surgir también esas alternativas y en este momento esas alternativas tampoco están muy claras o visibles”, sostuvo. 

Por tanto, si se desea mejorar y asegurar la democracia como sistema que garantice los derechos de todos, se requiere con urgencia mayor participación ciudadana mediante la fiscalización y el involucramiento para una mejor política pues, la democracia no culmina con el voto, empieza a partir de él.


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Bachiller y licenciada en comunicación social. Quince años ejerciendo el periodismo en medios de información regionales y nacionales de Perú.

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